Cuba necesita una nueva revolución. Necesita un `Che´ de veinte años que pueda cambiar el curso de una generación que padece en sus carnes la falta de oportunidades y la ausencia de ilusiones. Es la generación de los menores de 30 años, que ni siquiera ha disfrutado de las tan cacareadas excelencias de un régimen, que hasta hace muy poco, al menos, cuidó de sus jóvenes, vistiéndolos de médicos, deportistas o músicos.

No hay la más mínima opción de encontrar trabajo. La `hornada de corcho´ está diseñada para no pensar, para no asumir, para no reclamar y, en definitiva, para no estorbar. Es una generación con las cartas marcadas, con las manos atadas y con el futuro predestinado